jueves, 21 de mayo de 2009

A la luz de un KINKÉ; líneas, dibujos, palabras, un sombrero de ala ancha y la muleta de un cojo.

Huyendo de su sombra y sus fantasmas, el gran Armet, dejó su tierra catalana buscando nuevos horizontes. Atrás dejó el Universitari donde debutó y se consagró como un determinante y magnífico delantero. Aparcó su otro club, el Español, donde levantó pasiones y las delicias de sus seguidores junto a sus hermanos Koki y Pakán, amén de un tal Zamora que guardaba la portería.
Y llegó a Madrid. Demasiado frío quizá para este aristócrata con aire daliniano, surrealista y a veces esperpéntico, que notó como la brisa fresca de la primavera sevillana tiraba de él y lo metía en un tren rumbo a su futuro, rodeado de jovencísimos artistas que para sobrevivir con un balón en los pies, aprendieron toda una enciclopedia de filigranas, driblings, regates y controles inverosímiles jamás pensados en esto de la esferomaquia.
Juan Armet de Castellvi, hablo de Kinké, había nacido en Tarrasa en 1895 y en marzo de 1917, a los veintidós años, llega a Sevilla y se hace sevillano, tan sevillano que lo primero que hace es ponerse un sombrero de ala ancha para recorrerse la banda como linier en el campo del Mercantil. Desde el primer momento dejó su impronta, y organizó, moldeó, engarzó y materializó la forma y el estilo que llevaban dentro unos chavales sevillanos auténticos genios de un sport llamado football. Y nació la escuela sevillista. Fue necesario aunar varios parámetros y la confluencia de distintos vectores para conseguir el prodigio. Diamantes en bruto fueron pulidos hasta concluir la línea delantera más genial nunca antes vista; la del miedo la llamaron.
Sus propios compañeros dijeron de él que era el más sevillano de todos.

Sí, Armet Kinké, tan catalán, tan aristócrata, tan cabal y filantrópico, y tan sevillano.

Fue testigo directo del cambio de campo, del Mercantil al Reina Victoria, del cambio de escudo y de la transformación de la ciudad que se preparaba para una revolución llamada Exposición Iberoamericana.

Participó en el logro de nueve campeonatos de Andalucía.
Nueve copas abrazó Kinke, nueve. Nueve títulos con su Sevilla.

Tres puñaladas recibió en Sevilla, tres, que dejaron otras tantas cicatrices en su alma; José, Francisco Javier y Enrique. Tres muertes repentinas, tres amigos en la ausencia, tres naufragios, tres tormentos; Joselito el Gallo, Paco Alba y Spencer.

Diez temporadas, diez, jugó en el Sevilla.

Tras dejar su elástica blanca de sportmen sevillista se metió a entrenador. Varios equipos gozaron de sus exquisiteces; el del Patronato, Murcia, Real Madrid, Valencia, Olímpica Jienense y Sabadell, pero ya no fue igual.
Eso es lo malo del presente, que el futuro ya no es lo que era.

Una mesa de modesto funcionario en las oficinas de la Mutualidad de Futbolistas en Madrid fue testigo de sus últimos años. Cuentan que estaba triste y algo desilusionado porque no le gustaba el fútbol que veía y sufría al ver planteamientos tan defensivos. No concebía que se saliera a jugar con las miras exclusivas de ganar destruyendo juego.

Cosas de la melancolía.




En el otoño de 1956 los dioses del olimpo futbolístico lo ficharon, y allá por las alturas de la gloria le encomendaron la labor de crear una línea celestial, pero eso sí, lo más sevillana posible.
Y más de un ángel, si es que hay cojos en el cielo, se habrá acordado de la gracia sevillana y le habrá tirado su muleta gritándole: ¡OLE!.


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Te debía este post mi querido Lamparilla, y no será el último.

Allá donde estés deja que te diga algo: GRACIAS POR HABER VENIDO

lunes, 18 de mayo de 2009

La Copa de Sevilla de 1912.

Como ya vimos en un post anterior, a parte de los trofeos fotografiados en la feria de abril de 1907 y las medallas de plata del primer campeonato oficioso de Andalucía y Extremadura de 1910, el primer trofeo catalogado y que tenemos en nuestras vitrinas es la Copa de Sevilla de 1912 y obtenida en 1913.
Nos cuenta Juan Castro en su libro Primeros pasos del foot-ball Sevillano, que aunque se disputó en 1913 en realidad la Copa era la del año 1912, pero ocurría que era norma habitual entregar primero la Copa a un Club que se encargaba de organizar el campeonato, dándose el caso que a veces, se desarrollaba al año siguiente.
La final de la Copa se disputó en la primavera de 1913, el 2 de marzo, y se celebró en el recién estrenado y hermoso campo del Mercantil sevillista ante más de cinco mil personas.
Este campeonato lo disputaron el Sevilla Football Club, el Sevilla Balompié, el Betis Football Club y el Recreativo de Sevilla.

La gran final se disputó entre el Sevilla Football Club y el Sevilla Balompié, dando comienzo el encuentro a las tres y media de la tarde ante numerosísimo público como hemos visto antes y con la Giralda de nuestra ciudad como testigo mudo del acontecimiento.
El Sevilla alineó a ; Valenzuela, Carretero, Romero, Montoto, Martínez, Escandón, Leconte, Alba, Mackenzie, Salgueiro y Smith. El Balompié por su parte jugó con; Fernández, Wesolouski, Jones, Baloix, León, Hermosa, Puig, Moya, Ramos, Añino y Millar.
Martínez y Mackenzie fueron los goleadores sevillistas.
Y como era habitual en aquellos años, la celebración del título tuvo lugar en el establecimiento de D. Paul Bousquet en la calle Sierpes 76, en el restaurante Pasaje de Oriente.
Quedando inmortalizado el instante en esta maravillosa fotografía del acto.
Nuestro primer título oficial festejado con todos los honores.
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Dejen que les cuente un secreto.
No hace mucho tiempo tuve el placer y el inmenso honor de poder tenerla entre mis manos, en compañía de distinguidos y entrañables sevillistas, y no pueden imaginar la emoción y el cúmulo de sensaciones que produce.

sábado, 16 de mayo de 2009

Apocalipsis now.


Un desasosiego apocalíptico recorre Nervión.
Al menos es lo que a veces parece a tenor de los momentos que vive el sevillismo. Tiro de ironía y de sarcasmo y veo que todo va mal. Todo parece consumado. Es el fin del mundo. Sólo cabe encomendar el alma a Dios o al diablo y soltar la cuchara…o estirar la pata. La pésima planificación, los desastrosos fichajes, un lamentable estado de forma física, un entrenador de pueblo, una dirección deportiva de tercera y un organigrama que nos lleva a la bancarrota y a la ruina más extrema, han convertido al Sevilla en un muñeco de feria cosido a pelotazos…
Pero esa no es la realidad.
En lo institucional y en lo deportivo la realidad es otra bien distinta. Lejos de aquellas temporadas ñoñas y aburridas, el Sevilla ha dado que hablar y eso significa que el sevillismo y toda la Entidad están vivos, muy vivos.
Cierto es que cayó demasiado pronto de la Copa de la UEFA, pero no es menos cierto que para ser eliminados había que estar clasificados. No cae el que no está.
También le podrán achacar el ¿petardo? de la Copa del Rey, donde fue apeado en semifinales ante un Bilbao que tuvo a la lluvia como aliada en el primer partido y a una extraordinaria afición que llevó en volandas a su equipo en el segundo encuentro. Y la casta de ese equipo en el partido de vuelta y la ilusión de sus aficionados nos ganó por goleada. Todos debemos sentirnos culpables.
Y la liga. Faltan tres partidos, nueve puntos en juego. Vamos terceros y esa es una magnífica posición.
Y esto es lo que hay. Y ante esta realidad la afición soberana es libre de dar opiniones a favor y en contra. Todas son respetables, todas pueden llevar su parte de razón. Y sólo se pierde la razón cuando se pierde el respeto, cuando se insulta y menosprecia a las personas.
Construyamos cualquier debate, pero sin tanta crispación. Desde el respeto y la tolerancia. Todas la opiniones son válidas pero sin cuchillos desenfundados.
Háganme el favor.
El Apocalipsis queda lejos de Nervión.

viernes, 8 de mayo de 2009

Eduardo Dato; la avenida del espectáculo.


Nació con vocación de camino vecinal que daba acceso a las muchas huertas - del Rey, San Salvador, del Pilar, Maestre Escuela, las Palmas, San Ignacio, las Beatas, de la Cruz, del Judío y Añuela entre otras- que se distribuían por este sector de la ciudad.
Nos cuenta D. José María de Mena, que en la reconquista se llamó Camino de la Huerta del Rey y luego Cuesta del Rey. Desde el S. XVIII se le conoció como Alamedilla de Monte Rey y al primer tramo, Frente de la Fundición, e incluso a principios del siglo XX callejón de Santo Domingo, hasta que se le puso Eduardo Dato, en memoria del político y presidente del gobierno que fue asesinado en un atentado por más de veinte disparos en enero de 1920. Según Santiago Montoto; "por acuerdo capitular de 24 de marzo de 1922, a la calle de nueva formación en terrenos que fueron de la Huerta Monte Rey, se le puso rótulo de Eduardo Dato, como homenaje a este ilustre político, asesinado en Madrid por el anarquismo."
Esta sevillana avenida tiene su nacimiento en el bello puente de San Bernardo y en el barrio del mismo nombre, desembocando en la Gran Plaza.
Su primer tramo, la Huerta del Rey, fue en época árabe un célebre palacio con unos afamados jardines llamados de La Buhaira, emulando al palacio cordobés de Medina Azahara. Tras la reconquista pasó a manos de la familia Ribera, siendo ese lugar de recreo, sede de las tertulias literarias de la Sevilla imperial. Posteriormente se segregó un terreno para construir la Fundición de Artillería, pasando el resto de la propiedad a la Compañía de Jesús (actual colegio Porta Coeli).
Ya en el S.XX el resto de huertas que jalonaban el camino fueron urbanizadas completando la actual avenida. Se adquirieron por la familia del Marqués de Nervión, que con la creación de la inmobiliaria del mismo nombre, edificaron el nuevo barrio a ambos lados de la nueva arteria creada con un espléndido bulevar central.

El Juego de Pelota.En un plano de finales del S.XIX en plena Huerta del Rey, aparece un curioso rectángulo de juego con un enigmático nombre; Juego de Pelota. Desconocemos que tipo de juego se practicaba ¿con los pies quizá?, pero en cualquier caso ya aparece un segúndo indicio de esparcimiento tras las tertulias literarias más arriba comentadas.

El campo del Pirotécnica.
Muy cerca de la zona antes mencionada y junto a los muros de la Pirotecnia encontramos otro terreno deportivo, de foot ball, y que dada la cercanía a la instalación industrial mencionada hemos de suponer que en él jugaba sus partidos el Pirotécnica Sporting Club.

De igual modo, tenemos testimonios orales de la existencia de otro campo de fútbol a la espalda del actual hospital de San Juan de Dios donde disputaba sus encuentros el Carolinas.
La Monumental. En el verano de 1918 se inauguró frente a la Huerta del Rey la plaza de toros Monumental de Sevilla. Con una capacidad para más de veinte mil espectadores y construida con cemento armado, fue auspiciada por Joselito el Gallo, y según algunos historiadores surgió por un pulso que mantuvo el sevillista torero con los empresarios maestrantes a cuenta del alto precio de las localidades de la Maestranza y en su afán de hacer llegar el toreo a las clases populares con precios más económicos.
La muerte prematura del diestro de Gelves supuso también al muerte de la plaza, que fue quedando poco a poco en el abandono, ayudado de una supuesta deficiencia estructural de la misma.
El campo del Nacional F.C.
Muy poco se sabe de este equipo de fútbol que surgió en el segundo decenio del S.XX y que desapareció en los años treinta. Sí se sabe que fue un grande en su época, compitiendo por el campeonato de Andalucía en la primera categoría. Tuvo su secretaría en la calle Alhóndiga y en 1922 inauguró su campo frente al Campeón de Andalucía.
Abajo podemos apreciar donde se ubicó su terreno de juego, en Eduardo Dato y muy cerca de la Gran Plaza. Lo que aparece rodeado por un círculo blanco es el templete de la Cruz del Campo, abajo se aprecia una parte de la circular Gran Plaza y a partir de ahí, la segunda manzana hacia a izquierda tendríamos el campo de fútbol.
En esta imagen ampliada lo contemplarán mejor, si observan bien se distinguen las porterías y las áreas y una pequeña edificación junto al córner que serviría como vestuarios.

Dicho campo fue homologado por la Federación Regional Sur y en él se disputaban partidos oficiales de la Copa de Andalucía, tanto por el Nacional F.C. como por el resto de equipos. Es decir, el Sevilla Football Club jugó en el campo del Nacional.


Estadio de Nervión.
Y en esto llegó el Sevilla a la avenida de Eduardo Dato en 1928. Pudó llegar diez años antes, en 1918, como así se anunció en la prensa, pero ignoramos qué ocurrió exactamente para cambiar de opinión de la noche a la mañana y retrasar una década nuestra llegada a Nervión, como ya explicamos en un post anterior.

En unos terrenos adquiridos por el presidente sevillista, el Barón de Gracia Real, se levantó el nuevo estadio. Si observan la imagen del plano, al estar la avenida orientada de oeste a este, se ubicó el gol sur junto a la avenida, para proporcionar sombra a la grada de preferencia que se orientó al oeste.En la imagen siguiente se aprecia el viejo Nervión, a la derecha aparece la Gran Plaza y entre ambos el solar que más tarde ocuparía el Sánchez Pizjuán. El campo del Nacional ya no existe en la foto pues está construido el solar con nuevas edificaciones.Junto al estadio y tras el gol norte se habilitó un terreno de entrenamiento, que años más tarde fue utilizado por la Federación Andaluza de Fútbol para partidos de la Local Sevillana.

El campo del Sub-Comité.

Miles de aficionados de todos los barrios se daban cita los domingos por la mañana para disfrutar de espectáculo del fútbol de la Local. Campo de gratos recuerdos para todos los sevillanos, y cuando digo todos quiero decir todos.

Estadio Ramón Sánchez Pizjuán.

Poco que decir -que no se haya dicho ya- de nuestra archiconocida y mágica Bombonera de Nervión. Construida junto al viejo Nervión, con sólo contemplarla se nos llena el alma de banderas rojas y blancas. ---oo---
Esta sería la historia resumidísima de la maravillosa avenida de Eduardo Dato como fuente de espectáculos sevillanos. Podríamos añadir los terrenos deportivos del colegio Porta Coeli cantera de grandes futbolistas e incluso el cercano campo de la Calzada, por los alrededores de la calle Oriente.
Eduardo Dato; !todo un espectáculo!

martes, 5 de mayo de 2009

50 Copas.

En una entrevista realizada a Pepe Brand por la prensa en la primavera de 1930 y al ser preguntado por los trofeos que tenía en su haber el Sevilla, el magnífico delantero sevillista declaró lo siguiente;
¡Qué sé yo! ¡Pasan de cincuenta!
El carácter exclamativo de la frase denota la manifiesta importancia de ese número de trofeos en aquella época en la que el club contaba apenas veinticinco años de existencia oficial. El portentoso número de galardones se narra con rotundidad y orgullo, como todo un logro al alcance de pocas entidades españolas. Hoy día podría parecer ridículo pero en aquella época no, todo lo contrario.
Continúa Brand contándonos como de esos trofeos, una decena se deben a las secciones de atletismo y ciclismo que parece ser entraron en el organigrama del club bajo la presidencia de Miró Trepats a partir de 1912.
Los otros cuarenta fueron ganados por los equipos de fútbol, principalmente por el primer equipo, sin descartar claro está, que se obtuviesen trofeos por los escalafones inferiores.
Suponiendo – y es mucho suponer- que quince de ellos, fuesen logros de la cantera, quedarían los otros veinticinco reservados para el primer equipo.
D. Agustín Rodríguez, historiador oficial del Sevilla F.C. glosa los éxitos deportivos sevillistas de ese periodo del siguiente modo;

1905- 14 de Octubre, se oficializa la fundación del Sevilla Fútbol Club
1909- Gana el Sevilla su primer partido importante por 4-0 al Recreativo de Huelva en Tablada
1910- Subcampeón del campeonato oficioso de Andalucía y Extremadura, jugado en Huelva
1912-13 Campeón de la Copa de Sevilla al vencer por 2-0 al Sevilla Balompié.
1913- Copa Casto Montoto. Sevilla FC 3- Sevilla Balompié 1 (26-10-1.913)
1914- Copa Adolfo Sarasua. Sevilla FC 5- Real Sociedad Betis Foot-Ball Club (18-10-1914)
1915-16 Subcampeón de la Copa de Andalucía (Final: Español de Cádiz 2 - Sevilla 1)
1916 Campeón de la Copa Santo Mauro
1916-17 Campeón de la Copa de Andalucía (Final: Sevilla 4 - Huelva 0)
1916-17 Campeón de la Copa de Sevilla al ganar por 5-0 al Real Betis Balompié.
1917-18 Subcampeón de la Copa de Andalucía (Liguilla con Huelva y Español de Cádiz)
1918-19 Campeón de la Copa de Andalucía (Final: Sevilla 2 - Huelva 0)
1919- Copa Ayuntamiento de Sevilla- Final: Real Betis 2- Sevilla FC 5- (19-1-1.919)
1919-20 Campeón de la Copa de Andalucía (Final: Sevilla 3 - Betis 2)
1.921- Campeón Trofeo Ciudad de Lisboa
1920-21 Campeón de la Copa de Andalucía (Liguilla con Huelva y Betis)
1921-22 Recibe la Copa de España de 1.918 de manos del Rey Alfonso XIII, en desagravio a lo ocurrido con el Athlétic.
1922- Ganador del Trofeo de Oran (Norte de Afrecha) 3-4 y 0-4. 13 y 16 de mayo de 1.922
1921-22 Campeón de la Copa de Andalucía (Liguilla con Betis y Huelva)
1922-23 Campeón de la Copa de Andalucía (Sevilla-Betis: 6-1 y 1-1)
1923-24 Campeón de la Copa de Andalucía (Final: Sevilla 4 - Betis 2)
1924-25 Campeón de la Copa de Andalucía (Final: Sevilla 3 - Betis 0)
1925-26 Campeón de la Copa de Andalucía (Sevilla-Betis: 2-1 y 2-2)
1926-27 Campeón de la Copa de Andalucía (Final: Sevilla 3 - Betis 0)
1927-28 Subcampeón de la Copa de Andalucía (Final: Sevilla 0 - Betis 3)
1928-29 Campeón de la Copa de Andalucía (Liga de varios equipos)
1929-30 Campeón de la Copa Andalucía (Final: Sevilla-Betis: 0-0 y 2-1)

Si a lo anterior añadimos la Copa Marqués de Yanduri de 1917, podemos resumirlo del siguiente modo;

12 Copas de Andalucía
3 Copas de Sevilla
7 Copas de torneos amistosos.

Suman un total de 22 trofeos.

Pero la Copa de Andalucía se entregaba en propiedad después de haberla ganado tres veces, como así se atestigua en la sala de trofeos del Sánchez Pizjuan en que cada Copa de Andalucía tiene grabada los años conquistados –tres años en cada copa-. Por tanto las doce Copas de Andalucía se materializan en cuatro trofeos.

Tendríamos por tanto una nueva suma; 14 trofeos.

Supongamos que existen cinco trofeos más de los que no tenemos aun constancia de ellos.

Hablaríamos ahora de 19 galardones.
19 copas desde octubre de 1905 hasta la primavera de 1930
¿Dónde y cuando se ganaron los que faltan hasta veinticinco?
Se podría pensar que fueron subcampeonatos o trofeos de consolación, cosa poco probable ya que a lo sumo que se llegaba, era a entregar unas medallas de plata conmemorativas para el subcampeón como ocurrió en el primer campeonato oficioso de Andalucía y Extremadura en el que obtuvimos de premio once medallas de plata – una para cada jugador- que pueden contemplar en la siguiente imagen.
Para intentar aclarar el enigma podemos observar esta otra foto, datada en 1907 y tomada en una caseta de la Feria de abril sevillana, en la que aparecen nuestro primer presidente José Luís Gallegos acompañado del directivo y jugador Benito Romero, ambos sentados junto a una mesa llena de copas, y no precisamente de manzanilla. ¿Pudieran ser esas las copas que faltan en la cuenta anterior? ¿Tantas copas se ganaron entre octubre de 1905 y abril de 1907? y ¿ante que rivales? Entiendo que esto no hace más que dar la razón a Luis Ybarra, otro de los socios fundadores del club en 1905, cuando en una entrevista con motivo del cincuenta aniversario del equipo sevillista, cuenta que en el banquete dado en el Pasaje Oriente para celebrar el nacimiento oficial del club “festejaron los éxitos obtenidos con el juego de pelota con los pies en esta ciudad”.
Si el club acababa de fundarse en ese momento ¿de que éxitos deportivos nos está hablando? ¿Éxitos desde 1890 quizá?




NOTA;


La anterior imagen pertenece al texto del capítulo 1º, artículo 2º de los Estatutos del Sevilla Footbal Club. Como todos Vdes. saben estos estatutos son de 1914 y se realizan como reforma, mejora y actualización de los anteriores y primeros estatutos de 1905. Esta reforma recoge en su primer capítulo los mismos datos - exigidos por la ley de sociedades- que los primeros estatutos; razón social de la sociedad, fecha de aprobación del texto estatutario, finalidad de la actividad, duración de la misma, formas de disolución y destinos de los bienes sobrantes tras pagar las deudas que tuviese la sociedad en el momento de disolverse.

Podrán comprobar como estos bienes sobrantes se entregarían a instituciones benéficas o casas de caridad, menos los PREMIOS Y TROFEOS, que se entregarían al Museo Provincial de Sevilla.

¿Ya se pensaba en la consecución de premios y trofeos en 1905? o ¿es que ya los teníamos?

domingo, 3 de mayo de 2009

Blasco Garzón y el Ateneo Popular.

D. Manuel Blasco Garzón dirigió la presidencia del Sevilla Football Club de mayo de 1923 a junio de 1925.
Coincidió su presidencia con uno de los mejores equipos de la historia de nuestro club. La delantera del miedo en todo su esplendor, la internacionalidad de Spencer y Herminio, así como una serie de iniciativas ligadas al deporte que supusieron toda una innovación en la historia del deporte andaluz.

No quiero hacer una semblanza de Blasco Garzón en la presidencia del Sevilla, para ello prefiero que paseen por los párrafos que le dedica nuestro buen amigo Carlos Romero en su Palangana Mecánica.

Quiero traerles a estas líneas otra faceta, quizá poco conocida, de este ilustre sevillano que por cierto también carece de calle o plaza en nuestra ciudad.

Blasco Garzón, inspirado sin duda por los ideales que llevaron a fundar el club decano del fútbol sevillano, es decir, el fomento del sport en la juventud como principio básico para el desarrollo saludable de la misma fuera cual fuese su estrato social (“todos tendrán aquí cabida”), entendió que con la cultura había que proceder de igual modo.

El alto grado de analfabetismo y la incultura general era una terrible y pesada losa que soportaba la sociedad sevillana de la época, que quedaría en evidencia más aun en vísperas de la próxima Exposición Iberoamericana que se avecinaba. La preocupación de Blasco por lo comentado y el hecho de ocupar diversos cargos de relevancia en el Ateneo hispalense hasta ostentar su presidencia, le posibilitaron llevar a cabo sus ideas de un Ateneo popular, que no populista, un Ateneo por y para el pueblo, contra la ignorancia y la incultura que minan los cimientos de la libertad.

Si la montaña no viene a mi, yo me voy a la montaña, pensaría, y no dudó en sacar el Ateneo a la calle. Es conocida por todos la famosa fotografía de Blasco con los poetas de la Generación del 27.

Pero no tan conocida es esta muestra que aquí les traigo de Manuel Blasco Garzón llenando el ateneo de gente humilde y sencilla a los que abrió de par en par las puertas de la institución ateneísta. O en la siguiente saliendo a los barrios, a las casas de vecinos y a los corrales sevillanos. La foto pertenece a una de esas famosas reuniones literarias, concretamente en una casa de vecinos de la calle del Golfo, donde para sorpresa de los poetas y ateneistas asistentes, la vecindad les recibió adornando el patio con cadenetas, farolillos, mantoncillos de papel y una gran pancarta en la que se leía; !VIVA EL ATENEO!En palabras del actual Presidente del Ateneo de Sevilla, D. Enrique Barrero González;
En 1925 Blasco Garzón participa activamente en uno de los grandes hitos de la Historia del Ateneo en la época a que me estoy refiriendo: la salida a los barrios, la salida a las casas de vecinos para hacer partícipes de la cultura a aquellos que no iban, ciertamente por el Ateneo y que ni siquiera soñaban, tal vez, con poder acercarse a ella. El Ateneo pretendía, en la medida de sus fuerzas, según la memoria, llevar el nivel cultural a los barrios y contribuir a la educación de los ciudadanos, ayudando a la lucha contra el analfabetismo.
El propósito era tan loable como audaz. A nadie -nos dice María de Pablo Romero en su Historia del Ateneo- se le ocultaban las dificultades, pero los ateneístas no se arredraron. Y como luego se escribió en la memoria donde entramos con recelo y temor, fuimos recibido con agrado y simpatía... nos iba cobijando el nombre del Ateneo, tantas veces bendecido por ellos con motivo de las fiestas de Reyes Magos.
Se celebraron veladas literarias en la llama Casa de los Estudios, en el Corral de la plaza de Menjíbar, en el Corral de los Carros... Blasco Garzón intervino en El Corral del Conde, de la calle Santiago el día 5 de agosto y según la memoria excitó al pueblo a prepararse para el Certamen de la Exposición Iberoamericana y a recibir dignamente a los hermanos de América que nos visitarían en breve. Alfonso Grosso que estuvo presente comentó que el numeroso y variopinto auditorio formado por hombres, mujeres y niños, aplaudió a rabiar; en la velada actuó también un guitarrista y Juan Lafita leyó el canto a Sevilla de la obra Don Luís Mejía, de Eduardo Marquina.
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viernes, 1 de mayo de 2009

Al Siglo Sevillano.

Los hermanos Ramírez Cuellar fundaron en 1883, en la calle Álvarez Quintero, unos almacenes comerciales de venta de tejidos, camisería y géneros de punto. Desde su inicio fue su nombre el de almacenes El Siglo hasta que en 1930 pasó a llamarse Al Siglo Sevillano, denominación que hoy perdura.
Parece ser que sus gerentes tuvieron mucha relación con la creación allá por 1905 con el club decano de nuestra ciudad, con el Sevilla Football Club.

Quizá por eso desde principio de los años veinte (o quizá antes) incorporaron a su gama de productos los artículos deportivos, sobre todo los relacionados con el nuevo deporte – el fútbol- que día a día iba ganando nuevos adeptos.
De esta manera, en una gestión de marketing envidiable o quizá guiados por el afán de propagar el nuevo “sport” en la juventud, crearon en 1923 la denominada “Copa El Siglo”.

La Copa El Siglo fue un campeonato de equipos no federados que, previa inscripción en los citados almacenes, competían por un trofeo.

Hasta veinte equipos de aficionados se dieron cita en la competición, a los que imaginamos que debieron vender las equipaciones completas, desde balones y botas hasta jerseys , rodilleras, medias, tobilleras y calzonas. Echen la cuenta; veinte equipos por once jugadores (más los suplentes) vestidos de arriba abajo para jugar al fútbol…todo un negocio.

Pero al margen de las ventas, aquella copa supuso la constitución de numerosos grupos de jóvenes sevillanos que sirvieron de cantera a los primeros equipos de la ciudad, así como la promoción de equipos que con este logro deportivo se federaron hasta alcanzar grandes metas en competición oficial tal y como le ocurrió al San Román.

No dudaron los almacenes El Siglo para conseguir su doble propósito -aumentar las ventas y fomentar el deporte-, en insertar numerosos anuncios en prensa, sobre todo en la prensa deportiva, tanto en Sevilla como en el resto de Andalucía, no privándose de técnicas publicitarias que perviven hoy día; “recorte el cupón y podrá obtener grandes regalos”.

No es difícil imaginar el desfile de muchachos que guiados por una inusitada ilusión, se acercaban a la calle Alvarez Quintero desde Triana, la Calzada, la Macarena, San Julián, San Vicente, Puerta Osario, El Arenal, San Lorenzo o San Bernardo, y que quedasen absortos ante el escaparate de un comercio que exhibía una copa y soñasen ¿porqué no? en llegar a ser algún día como Avilés, Ocaña, Kinké, Brand o Spencer.